948 19 99 99

La vista, a pesar de ser uno de los sentidos que más tarde termina de desarrollarse, es el que más utilizan los niños para poder aprender, es por ello que es muy importante que le hagamos las revisiones necesarias para confirmar que todo está bien.

¿A qué edad debo revisar la vista a mi hijo?

Esta es una de esas preguntas que nos hacen muchos padres cuando nos visitan. La verdad que no hay una edad exacta para hacerlo, aunque muchos de ellos lo hacen de los 5 a los 6 años, está recomendado que se visite por primera vez al oftalmólogo en el primer año de vida de nuestro hijo. De este modo conseguimos adelantarnos en el caso de haber alguna anomalía.

Hacer estás revisiones puede prevenir diferentes enfermedades oftalmológicas, reducir los problemas de aprendizaje que puedan darse por alteraciones visuales e incluso mejorar las relaciones sociales que pueden verse afectadas debido a un aislamiento del niño por su incapacidad visual.

¿Cuáles son las patologías más comunes entre los niños?

Ojo vago

También conocida con el nombre de ambiopía, se podría definir como una pérdida de visión considerable en uno de los dos ojos. Es aconsejable detectarla antes de los 4 años para poder tratarla con éxito.

Estrabismo

Con un alto porcentaje en enfermedades visuales (un 20%) es fácil de detectar puesto que uno de los ojos de nuestro pequeño se torcerá hacia una dirección contraria al otro.

Astigmatismo, miopía e hipermetropía

Son las tres patologías más comunes entre los niños; el astigmatismo está provocado por una curvatura irregular de la córnea; la miopía se caracteriza por vista borrosa provocada por la curvatura (en este caso por exceso) del cristalino; y la hipermetropía que también provoca una mala visión y que se debe a un problema de córnea.

Es importante que seamos capaces de detectar cualquiera de estos problemas oculares a tiempo, de ese modo garantizamos un tratamiento precoz que nos ayudará a mejorar notablemente el problema.

Es posible que si su hijo sufre alguno de estos problemas pueda experimentar dolores de cabeza, visión borrosa, ojos guiñados para fijar la vista, lagrimeo, molestias ante la luz, etc.

Si tienes alguna duda ponte en contacto con nosotros y te ayudamos a resolverla, sin compromiso. ¡Nos importa la salud de tus hijos!